El piso se mueve, las cosas caen y en esos primeros segundos no hay tiempo para pensar, solo para reaccionar. Saber cómo prepararse para un terremoto marca la diferencia entre el pánico y un plan ordenado ante este suceso.
En los últimos meses, la actividad sísmica se ha sentido cerca: Venezuela, Colombia y Perú registraron movimientos entre junio y agosto de 2026. Cada terremoto responde a condiciones geológicas propias, pero el recordatorio es el mismo, conviene prepararse antes, no después.
En Chile esa preparación tiene una base estadística clara. Según el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, durante 2024 se registraron 7.231 sismos en el país. La cifra confirma que un movimiento telúrico no es una posibilidad remota, la pregunta no es si ocurrirá, sino qué tan preparado está tu hogar cuando pase.
La preparación ante una emergencia se sostiene en tres ejes fundamentales como contar con un kit listo, definir un plan familiar y conocer las zonas más seguras de tu hogar. Es importante que sepas que ninguno reemplaza a los otros; los tres funcionan en conjunto.
Tener uno te permite ser autosuficiente durante al menos 72 horas, el tiempo que suelen tardar los equipos de rescate en estabilizar una zona afectada, según el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED).
Los elementos clave que debe tener son:
Es fundamental que lo revises cada seis meses, reemplazando el agua, la comida y las pilas.
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Tener un plan de emergencia es indispensable para cualquier hogar, ya sea que vivas solo, en pareja o con compañeros de casa. La preparación consiste en responder tres preguntas esenciales:
Para garantizar su efectividad, definan un punto de encuentro claro y practiquen el recorrido mediante un simulacro al menos una vez al año. Este hábito permitirá que todos conozcan su rol y sepan cómo actuar de manera coordinada ante una contingencia.
Durante un sismo, alejarse de ventanas, espejos y muebles altos es clave para evitar golpes o cortes por vidrios y objetos colapsados. Mantener la distancia de estos elementos vulnerables minimiza los riesgos más inmediatos de lesiones mientras ocurre el movimiento.
Para protegerse de manera más efectiva, conviene ubicarse cerca de muros de carga o bajo marcos de puertas estructurales. Estos puntos ofrecen mayor resistencia arquitectónica ante el colapso que el centro de una habitación abierta.
Las medidas de prevención física cuidan a las personas y ganan tiempo, pero la vivienda y tus bienes siguen expuestos a daños materiales. Para proteger tu patrimonio, se requiere un respaldo financiero como un seguro contra terremotos.
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Profundiza en: 4 señales de que necesitas un seguro de hogar: ¿tu casa está realmente protegida?
Saber cómo prepararse para un terremoto no se limita a las medidas preventivas en casa. Ningún kit, plan o mueble bien anclado elimina por completo el riesgo de daños materiales; lo que logran es proteger la vida de las personas y ganar tiempo valioso.
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Las cinco recomendaciones para actuar durante un terremoto son mantener la calma, agacharse, cubrirse, sujetarse y alejarse de objetos peligrosos.
Para actuar de forma segura ante un sismo, debes prepararte con anticipación, protegerte durante el movimiento y revisar los daños con precaución al terminar.
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